La Asociación Albéniz nace en el año 1991, como vertebración de la iniciativa social de un grupo de personas que, haciendo voluntariado en el ámbito de los albergues para personas sin hogar, ve con preocupación cómo empiezan a aparecer cada vez más personas jóvenes que, por diversas razones, están en la calle. Ese proceso de juvenilización de la realidad de las personas sin hogar precisa de algún tipo de intervención social y ese grupo de personas se pone manos a la obra. La propuesta a esas personas jóvenes es ofrecerles un hogar que puedan sentir como su casa, que les permita estabilidad de largo plazo y facilite su transición hacia la recuperación de la ciudadanía plena.
Entre 1991 y 1993, el proyecto se desarrolla desde la iniciativa social, con financiación propia y voluntariado. Son dos años en los que las administraciones, sobre todo municipales y otras entidades como Cáritas o las Hijas de la Caridad a través de la gestión del Albergue de Oviedo demandan plazas para cada vez más casos. Desde la Asociación se hace el esfuerzo de visitar proyectos desarrollados en otros puntos del país e ir acumulando experiencias y construyendo red con otros programas. El incremento de la demanda y la cada vez mayor necesidad de implicación personal y económica en el proyecto hace que en 1993 haya que solicitar una aportación al Ayuntamiento de Oviedo para evitar el cierre (realmente se produce durante dos meses, por esa falta de recursos).
En los años siguientes se produce la consolidación, generándose una red natural con los recursos de personas sin hogar en Asturias, con las UTS de Oviedo, la incipiente Oficina de Información al Transeúnte de Gijón y con UTS de otros municipios asturianos que también se hacen eco de nuestro recurso. Esto hace que la iniciativa que nace en Oviedo se extienda al ámbito autonómico, empezando a recibir también financiación por parte de la Administración Autonómica. El ingente número de demandas y la larga lista de espera, fundamentalmente por el incremento de solicitudes desde los recursos de Gijón, genera la necesidad de la apertura de un nuevo recurso en Gijón, a demanda directa de Cáritas, el Albergue Covadonga y la Asociación Gijonesa de Caridad que gestiona la Cocina Económica de Gijón y su albergue. Esto ocurre en 1998.
En todo momento, la Asociación tiene como objetivo la erradicación y prevención del sinhogarismo, colaborando con todos sus medios a que las personas puedan salir de la rueda de lo que entonces se denominaba “transeuntismo”.
En ese sentido, la colaboración con las redes de intervención social en Oviedo y en Asturias hacen que nuestro programa vaya diversificando recursos con esa misma meta. Así nace la colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo e Ingeniería sin Fronteras para poner en marcha un programa europeo de formación y empleo para personas en situación o alto riesgo de exclusión. Posteriormente, daría lugar al nacimiento en 1998 del recurso del Centro de Día que también ha sido financiado históricamente por el Ayuntamiento de Oviedo. También surge, a demanda del Equipo de la UTE de Villabona, la necesidad de colaborar con personas reclusas que cuando salgan, para prevenir el sinhogarismo, precisarán de una vivienda estable y el apoyo educativo en su proceso de incorporación social. Así nace el recurso que facilita los permisos penitenciarios, que acogiendo personas del municipio, no es financiado por el Ayuntamiento.
Todo el trabajo que se va desarrollando desde la Asociación lleva aparejada vertebración social tanto en cuanto a la lucha contra la exclusión, en el caso de las personas usuarias, como en la construcción y aportación de redes sociales en esa lucha, en el caso de las instituciones. Así la asociación participa activamente tanto en la Red Activa de Inclusión de la Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón, como del Grupo de Trabajo de Personas Sin Hogar que conforman los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Oviedo, colaborando en el sostenimiento del ecosistema, favoreciendo el análisis, la implementación, la evaluación.
Así mismo, la Asociación aporta su participación en redes de ámbito nacional e internacional como son FACIAM y FEANTSA en lo que tiene que ver con las personas sin hogar o ROSEP en el caso de las personas reclusas. A través de FACIAM, en concreto, también aporta a los recursos del sinhogarismo financiación, en aproximadamente un tercio de su coste, mediante las subvenciones del IRPF. Y las nuevas realidades llevan a nuevos retos, como la puesta en marcha de un recurso residencial específico para víctimas de la crisis económica o de recursos novedosos en la colaboración con personas sin hogar con mayor deterioro a través de la metodología denominada “Housing First”.
Son recursos que tratan de adaptar el programa de la Asociación a las realidades que van surgiendo. No queremos dejar de resaltar también nuestra tarea de sensibilización social, fundamentalmente a través de charlas en centros educativos, participación en jornadas y cursos, apoyo en actos de denuncia, etc. También consideramos importante nuestra labor de acompañamiento en la formación de personas en el ámbito de lo social, asumiendo la tutorización de prácticas de alumnado de los ciclos de Integración Social y los estudios de Pedagogía, fundamentalmente o aportando nuestra visión, por ejemplo, en una sesión formativa a profesionales de las Oficinas de Empleo. Los resultados del programa se presentan cada año en relación a los distintos recursos y, lógicamente, tienen que ver con la naturaleza y objetivos de cada uno.
Es importante destacar que la existencia de los distintos recursos ha permitido prevenir el sinhogarismo en muchos casos, facilitando las herramientas y los recursos para que personas en situación de exclusión hayan conseguido mejorar sus estrategias y medios, mediante una colaboración integral en la que han podido acceder a mejores condiciones: formación profesional o para el empleo, empleos, hábitos más acordes con sus expectativas, etc. En los domicilios de una forma más profunda, por el hecho de mantenerse en una comunidad donde tienen cubiertas sus necesidades básicas a largo plazo y disponen de colaboración educativa el tiempo que lo precisan. Es aquí donde las personas consiguen mayores retos, en la medida que son capaces de aprovechar todo lo que tienen a su disposición. En las memorias anuales pueden verse los resultados de una forma más detallada.
En cuanto al Centro de Día, las personas tienen la posibilidad de encauzar su frustración y retomar el proceso de búsqueda de empleo, así como mejorar herramientas o iniciar el contacto con los recursos de la comunidad. En eso, cada persona a su nivel, se consiguen resultados adecuados a los fines del recurso. Por otro lado, personas con situaciones muy complicadas han podido afrontar su situación con una mejora evidente, bien a través del piso que ha permitido a algunas personas disponer de un recurso que cubre sus necesidades básicas, bien a través de los programas de empleo y formación financiados por el programa “Oviedo Trabaja”. Igualmente, las distintas memorias permiten conocer más a fondo los resultados de cada año. Como conclusión podemos afirmar que el presente programa integral puede considerarse de una gran trascendencia social y pública, en cuanto que, como decíamos en un apartado anterior sirve como elemento vertebrador social, reduciendo las desigualdades y favoreciendo las posibilidades de las personas con un mayor grado de vulnerabilidad. Su utilidad pública es evidente.